Música
y compañerismo se fortalecen este verano en la Primaria 9 de Berisso
(Producción de la Dirección Provincial de Comunicación y Prensa))
Berisso - Cerca de 40 chicos se juntan todas
las mañanas en la escuela de su barrio para participar de un taller de
percusión. Así pasan sus vacaciones entre bombos y amigos.
Con los primeros
sonidos del bombo despierta la calle Nueva York de Berisso. Por el histórico y
caluroso adoquinado, comienza el desfile de niños y jóvenes hacia la escuela de
la esquina, al refugio del sol. Una historia más que este verano podrá contarse
de ese emblemático barrio.
Se trata de las clases de percusión
organizadas para los chicos de la Primaria 9 y de otras del barrio que asisten
al programa Escuelas Abiertas en Verano de la Dirección General de Cultura y
Educación de la provincia de Buenos Aires. Cerca de 40 chicos acuden todas las
mañanas al llamado musical de Gustavo Insúa, el docente a cargo del taller.
Docente de Plástica en la Secundaria N° 6, con
una especialización en pintura y grabado, y con 27 años de estudio de bombo, en
estas vacaciones decidió aceptar la propuesta de ofrecer un curso para los
chicos berissenses.
"Nunca había estado en la escuela de
verano. Muchos confunden el proyecto con una murga, pero la murga es otra
cosa", explicó Insúa. "El proyecto se llama Máscara, disfraz y
tambor. Tiene elementos de folklore africano y cubano y las adaptamos al barrio
y a las posibilidades", aclara.
Refugiados bajo los árboles del patio, chicos
de cinco a 14 años lo esperan ansiosos y con instrumentos en mano. Bidones
devenidos en bombos y congas, palitos convertidos en claves, chapitas enlazadas
transformadas en panderetas, envases de diferentes tamaños empuñados como
maracas, dan la bienvenida al profesor y sus colegas, María Santagostino,
maestra de grado, y Victoria Figueroa, profesora de Artes Visuales.
Los tres se ven obligados en los primeros
minutos a repetir consignas ya dadas en clases pasadas y la forma de trabajo
del grupo. "Es que todos los días tenemos chicos nuevos que se van
enterando de lo que hacemos. En una clase llegamos a tener 60 chicos".
Para Insúa, "el tambor es la excusa. Lo
que yo quiero transmitirles es aprender a escuchar, escuchar al otro; y con el
bombo pasa que no podés tocarlo si no escuchás al que tenés al lado",
señala, y así arranca la clase. "Si no nos escuchamos en casa, en el
barrio y en cualquier lugar; si no aprendemos ese ejercicio es muy difícil
relacionarse", es el lema que se instala en cada rostro.
La ronda se forma sola alrededor del maestro y
su bombo. "A mí me parece –dice- que el bombo es convocante. A dónde vas,
a la gente le atrae y veo lo que produce en los chicos", y añade:
"Invita a la ronda alrededor del fuego, a compartir".
Martina Eguren, que durante el año asiste a la
Primaria 9, presenta la clase y a algunos de sus compañeros. "Vienen
chicos de la Escuela 9, de la seis, de la siete y de la tres. De todas las
escuelas", cuenta Martina y agrega: "Vienen a jugar, a divertirse, a
hacer música y arte".
A su lado, Bruno Figueroa, también alumno de
la misma institución, confunde "tonga o conga", en medio de risas del
grupo. Es que el profesor empezó la presentación de otros instrumentos propios
que comparte con los chicos, "algunos hechos con madera de África",
advierte, colando su pasión.
Ante la clase, Bruno explica que "se usan
instrumentos de escenarios que son profesionales", y otros hechos en sus
casas. "Estos son toc-toc que hice con palos de escoba, y con frasquitos
de remedios hice huevitos rítmicos".
Según el docente "con la percusión parece
que es todo igual, pero son todas cosas distintas. Yo les digo a los chicos que
todos los tambores suenan distinto, se tocan distinto, se usan para cosas
diferentes".
En otro rincón del patio, las docentes María y
Victoria, complementan con máscaras el folklore afro y cubano, a través de colores,
figuras y dibujos.
"Para mí estar en la Escuela 9 significa
un montón. Yo en este patio aprendí a caminar porque mi mamá trabajaba
acá", destaca María Santagostino, maestra de Primaria. "Victoria y yo
somos del barrio, nacidas y crecidas acá. Es una comunidad muy linda, de
familias que se acercan a la escuela".
Además, recuerda "la escuela es un lugar
de referencia mucho más allá de lo pedagógico. Tiene la característica de
contar con jornada completa, los chicos desayunan juntos, almuerzan y meriendan
juntos y comparten todo".
Desde lo personal, Insúa resume: "Lo mío
es aportar al carácter", pero la frase sin duda engloba al equipo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario