(Producción de la Dirección Provincial de Comunicación y Prensa)
El
yoga llegó a las Escuelas Abiertas en Verano de Quilmes
La milenaria práctica
del yoga llegó a las Escuelas Abiertas en Verano del distrito de Quilmes. Esta
disciplina que incluye posturas, técnicas de respiración y meditación, ayuda a
los chicos a “estar más atentos y a concentrarse pero también a relajarse permitiéndoles
sentir, imaginar y soñar”.
Así define los
beneficios para niños y niñas, Mariel Alejandra Barrios, la profesora que este
año concretó la enseñanza de esta disciplina en las Escuelas Primarias
quilmeñas Nº 22, 23, 29, 42, 56 y 74, entre otras, para quienes tienen entre 6
y 12 años.
Los alumnos, dispuestos
en ronda, comienzan la clase con un saludo: namasté, expresión que significa mi
ser saluda a tu ser, mi alma saluda a tu alma. Allí aprenden a realizar
distintas posiciones que les sirven para lograr el equilibrio con una
respiración adecuada; pero que también los conduce a soltar la risa que resulta de todo “juego” y del
intercambio.
Barrios aclara que
“relajarse no es dormirse sino que, por el contrario, permite estar más despiertos,
más atentos, aumentar la memoria. Y asegura que “al estar inmersos en una
sociedad compleja uno se va contaminando por causas externas, con
preocupaciones o situaciones que se producen en
las casas y se trasladan a otros
ámbitos como la escuela. Si el niño o la niña logran salir de esas situaciones,
estarán más libres y les resultará más fácil confiar “porque es un estado más
puro sin esa contaminación social”.
Hay chicos que son más
proclives que otros a interiorizarse en el yoga, preguntando sobre su historia
o ejercicios. Otros son más reticentes pero todos terminan aprendiendo como si
fuera un juego, “no hay que explicarles tanto en las clases sino hacer algo más
didáctico como juegos o contarles en forma de cuento para que presten mayor
atención”, revela Mariel. Y si bien a las Escuelas Abiertas en Verano concurren
chicos a partir de los 3 años, los más pequeños sólo observan y los más
proclives a participar de esta novedosa
enseñanza tienen entre 6 y 10 años.
La docente subraya que
“más allá de tratarse de una filosofía de vida para el ser humano, es útil en
materia de educación ya que ayuda a los chicos al autoconocimiento; lleva al
niño hacia su verdadera esencia que a la vez le permite alcanzar mayor
claridad, discernimiento en la toma de decisiones; reconocer lo que quiere o lo
que le gusta. Es importante para que los chicos se alejen por un rato de lo
meramente cognitivo y se permitan sentir, imaginar y soñar”.
Esta experiencia de
yoga en la escuela, posibilitada por la Dirección General de Cultura y
Educación, a través de la Coordinación de Escuelas Abiertas en Verano y de la
Coordinación de Talleres Barriales de Quilmes, reconoce un antecedente importante
en el programa de Yoga en las Escuelas ya implementado en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires.
En el contexto
internacional, también Uruguay ha adherido a estas prácticas puestas en marcha
en 12 escuelas públicas de Montevideo. Y en Estados Unidos cada vez son más los
menores que estudian yoga en las escuelas primarias con el objetivo de
aprender a relajarse al tiempo que mejoran su estado de salud,
flexibilidad y sus habilidades motoras.
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