Fuerte movida cultural
en 12 y 51
Un
“tangazo” para quedarse en la Torre I
Ante el riesgo de
perder ese espacio, varias generaciones resistieron al ritmo del 2 por 4
“No hay torre sin tango”, fue la consigna
desplegada en distintas pancartas, y la pusieron en práctica varias decenas de
parejas que lo bailaron, al atardecer, mientras que una brisa suave atenuaba el
calor agobiante del domingo de enero, sobre la explanada del edificio público
de 12 y 51.
Hace seis años que en
la Torre I se dictan clases de tango a la gorra y numerosos platenses se
acercan al lugar y dan rienda suelta a su gusto por la milonga. Las nuevas
autoridades del Centro Administrativo Gubernamental les habrían dicho a los
impulsores de la propuesta que no pueden seguir con la actividad y se convocó
entonces a una manifestación de apoyo a la movida que se llevó a cabo ayer con
ua nutrida presencia de vecinos.
En un clima de
entusiasmo, con un público distendido, se bailaron conocidos tangos sobre
pistas de viejos discos de vinilo. Todo valió para dar muestras de la pasión
que el “2 por 4” despierta en distintas generaciones: aunque no faltaron los
legendarios tajo aguja en algunas mujeres, la mayor parte de la gente que
participó de la convocatoria acompañó la música en alpargatas, zapatillas, con
bermudas, shorts o frescos vestidos de verano.
Sin distinción de
edades, se sumaron a la movida parejas de jubilados más que diestros en la
milonga, matrimonios de mediana edad, padres con sus hijas y amigos unidos por
el ritmo porteño que no por jóvenes resultaron menos hábiles que los mayores
bailando el tango.
Detrás de una columna,
después de que la función llevaba varios minutos de iniciada, Vivi Lugones y
Adrián Pluchinotta, los dos platenses y tangueros, se cambiaban el calzado para
empezar a bailar. “Este espacio es muy importante. El tango es hoy un semillero
que convoca incluso a gente muy joven y éste es un lugar ideal, abierto, que
invita como pocos a la milonga”, comentó Adrián.
“No
queremos llevar el tango a un lugar cerrado”
Malena Molfino, una de
las profesoras (son cinco instructores en total) que enseña a bailar tango
todos los domingos en la Torre I explicó que la movida de ayer se realizó “para
tratar de obtener una autorización por escrito que nos permita quedarnos en
este espacio”.
Es que semanas atrás,
según contó Malena, los funcionarios que ahora están a cargo del mantenimiento
de las dos torres de la administración pública provincial y comunal, les
habrían comunicado a los profesores de tango que debían llevarla propuesta a un
lugar cerrado.
“Hace seis años que
estamos acá y no nos queremos ir. Justamente la gracia está en que es un lugar
abierto, público, por donde pasa la gente y se suma. Acá bailan tango personas
de todas las edades, es para todo el mundo”, remarcó la joven.
Para no volver a pasar
por una situación en la que se ponga en riesgo la propuesta, lo que los
organizadores de Tango La Plata buscan es que se les otorgue un permiso por
escrito, es decir, que se les asegure la permanencia en la Torre I. “Estamos
juntando un montón de firmas para eso y las vamos a presentar”, añadió Molfino.
En tanto, desde un
rincón de la explanada, con una notebook y una consola de sonido, se pasaba
disco tras disco; las parejas se renovaban; y la música seguía sonando para los
amantes incondicionales de la milonga. A las pistas que sirvieron de soporte al
baile se le sumaron, ya más entrada la noche, algunos números en vivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario